Felipe Calderón, Tres Años Enviado el Tuesday, 01 December a las 13:03:12
Tópico: Política
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Felipe Calderón, Tres Años
Por Héctor Marín Segura
Se cumplen tres años desde que Felipe Calderón asumió la Presidencia de México, y así llega a la mitad del camino de lo que habrá de ser su mandato.
Aprovechamos pues esta coyuntura, para dar un rápido vistazo a la gestión de Calderón y hacer algunas evaluaciones al respecto.
UN DEMENTE EN LOS PINOS
El país no había llegado a donde se quería, Vicente Fox, quien prometía el cambio después de sacar al PRI a patadas de Los Pinos, había quedado a deber en todo y no sólo eso. Su Gobierno había estado plagado de inconsistencias, malos manejos, corrupción, tráfico de influencias y cualquier cantidad de irregularidades permitidas por un presidente al que se decía, mangoneaba su mujer. Más tarde, los mexicanos nos enteramos de que la propia Rota Romana, un tribunal eclesiástico católico, había determinado tiempo atrás que Vicente Fox era una persona afectada de sus facultades mentales. Aun así, México lo tuvo como presidente y las consecuencias las seguimos pagando.
¿AHORA SÍ EL CAMBIO?
El escenario que dejaba Fox al final de su sexenio era de mucha molestia, desencanto, decepción y hasta desilusión. Llegaba el período electoral y con ello la posibilidad de que el PRI regresara al poder, o de que el candidato panista pudiera realizar lo que con Fox no se consiguió o de dar un giro a la izquierda con el candidato López Obrador.
Llegó el día de las elecciones, que sobra decir fueron reñidísimas, sin definirse un ganador claro a corto plazo. Posteriormente, el órgano electoral dio como ganador a Felipe Calderón, candidato del partido de Fox (PAN), lo que inconformó al candidato de la izquierda, López Obrador, impugnando tal resultado. Finalmente el Tribunal Electoral, el 5 de Septiembre de 2006, declaró ganador de la contienda del 6 de Julio de ese año a Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, lo que provocó una serie de movilizaciones por parte de los inconformes como el plantón en Reforma y el posterior establecimiento del "Gobierno legítimo" encabezado por el propio López Obrador.
Felipe Calderón había logrado una victoria muy oscura y por poquísimo margen, por lo que estaba comprometido a convencer a propios y extraños de que gobernaría justa y equitativamente, atendiendo las necesidades de toda la población.
LA GUERRA CONTRA EL NARCO
Fue sin embargo la "guerra contra el narcotráfico" su primer acto de Gobierno, para lo cual de inmediato hizo uso del Ejército para llevar a cabo tal tarea, la cual, hay que señalarlo, ha sido estéril, pues el narcotráfico sigue su paso avasallador a pesar de operativos rimbombantes como los de Michoacán o Chihuahua que sólo han conseguido desatar un aumento en la violencia a lo largo y a lo ancho del país. En medio de todo esto, muy tempranamente comenzaba a hablarse de una enorme maraña de corrupción en el círculo de allegados del señor presidente, particularmente de quien era el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, de quien se decía había pruebas que lo vinculaban a una serie de contratos donde proliferaban la opacidad, malos manejos, uso de información privilegiada para fines personales, tráfico de influencias y otras lindezas, conjuntamente con la empresa Petróleos Mexicanos.
Mouriño era investigado por gente de la oposición y comenzaba a volverse un verdadero dolor de cabeza para la gestión de Calderón, quien había llegado a la Presidencia con una credibilidad mínima y bajo la sombra de un fraude electoral que le permitió acceder a la Primera Magistratura, lo cual no le era nada favorable.
Mouriño no sólo era un allegado a Calderón, sino según se sabe, era uno de sus amigos más queridos, un hombre cercano que no sólo era su colaborador, sino su amigo. Mouriño, gallego él, era la figura principal según algunos analistas y muchos medios de condicionamiento de masas, para contender por el PAN en 2012 por la Presidencia de la República. Sorpresivamente, en un accidente de aviación sin precedentes, Mouriño perdió la vida el 4 de Noviembre de 2008, dejando un halo de misterio sobre sus presuntos actos de corrupción, de los que no se ha vuelto a hablar.
EL TESORO EN EL FONDO DEL MAR
El Gobierno de Calderón puso la mira en el jugoso negocio del petróleo. Administraciones anteriores se jactaban de la abundancia de este hidrocarburo en tierras mexicanas, pero Calderón y su equipo dieron un giro a esta perspectiva, diciéndole al pueblo de México que el petróleo se está acabando, y apenas queda para algunos años más, por lo que no quedaría sino explotarlo con tecnología submarina.
Pemex y el Gobierno calderonista presentaban mañana, tarde y noche, una serie de anuncios televisivos, en los que con dramatismo, se alertaba a la población del hecho de que nos quedábamos sin petróleo, que había que extraerlo del fondo del mar pero esto salía muy caro y además, México no cuenta con la tecnología para una labor de esta envergadura. La solución de Calderón y su gente: Establecer contratos de explotación con empresas extranjeras que brindaran tal tecnología ya fuera que se les pagara con dinero o en especie (petróleo) para poder seguir gozando de dicho recurso.
De inmediato la oposición y gran parte de la sociedad, advirtieron la posibilidad de que se tratara más bien de un ardid gubernamental para hacer negocio a costa de los bienes de la nación, lo cual llevó a una larga discusión sobre el tema en la que participaron no sólo políticos, sino académicos, técnicos, investigadores y algunos representantes populares, lo que terminó –al menos por el momento- por echar abajo la idea de que manos extranjeras intervinieran en la explotación del petróleo mexicano. La solución fue crear una nueva refinería que, tras largas deliberaciones, y bastante marrullería, se determinó habrá de establecerse en Hidalgo, un estado gobernado por un partido distinto del de Calderón (PRI). Esto supondría una derrota para Calderón y la tendencia panista a inmiscuir a empresas privadas en asuntos públicos.
EL CATARRITO
Lo hemos dicho antes (hace un año), la economía mexicana no es una economía sana. No lo ha sido por lo menos desde que tengo memoria. Sin embargo, sexenios han ido y venido y nos han querido endilgar la idea de que somos un país competitivo, del primer mundo, luego casi del primer mundo y así sucesivamente, pero en fin, se nos ha querido hacer ver que nuestra economía es fuerte, sólida y a prueba prácticamente de todo.
Será por eso que cuando se dijo a los cuatro vientos que la economía norteamericana, a la que México está ligado hasta el tuétano, estaba pasando por una etapa de recesión, el secretario de Hacienda, Agustín Carstens Carstens dijo que si acaso a México le daría un "catarrito" y saldríamos del problema como si nada.
No tuvo que pasar mucho tiempo para que el rollizo funcionario fuera desmentido por la realidad.
Como si fuera una reacción en cadena, los precios de los alimentos y de distintos productos comenzaron a elevarse, la moneda se devaluó, comenzaron a perderse miles de empleos y los indicadores económicos se fueron estrepitosamente a la baja.
Para justificarse, el Gobierno emprendió una campaña mediática en la que se insiste y se machaca con que la crisis que se vive en México, "vino de fuera", o que se generó en Estados Unidos y a México le afectó por tener tantos contratos con el país del norte.
Es cierto que fue en estados Unidos donde se gestó el problema económico que afectó al mundo entero, pero también es cierto que el país de América Latina que peor desempeño tuvo antes, durante y después de la crisis, ha sido México, muy por debajo de lo conseguido por Brasil o Chile.
Incluso, economistas poseedores del Premio Nobel no dudaron en señalar que los planes económicos de México eran bastante malos, lo que el señor Carstens se ha empeñado en desmentir diciendo que los Premios Nobel están equivocados.
LA INFLUENZA
Por si fuera poco, otro de los factores que afectaron la economía del país durante el primer semestre del año, fue la epidemia de influenza AH1N1, de la que apenas en estos días han llegado las vacunas para combatirla. Ahora que llega el invierno, México corre el riesgo de que la epidemia cobre mayor presencia, lo que acarrearía problemas de salud y económicos entre la población.
DESENCANTO POR TODOS LADOS
La gestión de Calderón ha traído pues, desencanto no sólo entre la población mayoritaria, es decir, los pobres y la gente de clase media que sobrevive con raquíticos sueldos, sino aun entre las clases favorecidas a las que Calderón ha echado en cara entre otras cosas, la falta de pago de impuestos. Apenas hace unas semanas las amañadas encuestas le daban al presidente altos grados de aceptación, y de unos días para acá resulta ser que su popularidad ha caído considerablemente.
A esto cabe agregar los comentarios vertidos aquí y allá por diversos personajes de la política que hablan de la posibilidad cada vez más latente de un estallido social en el país, que casualmente yb como si formara parte del destino del pueblo mexicano, podría darse en 2010, año en que se conmemoran el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución.
Los medios de condicionamiento de masas, otrora aplaudidores de cada una de las iniciativas presidenciales, ahora se descosen en críticas para el señor presidente y su gabinete.
El país parece sumido en una espiral de caos, corrupción y fraudes al por mayor, materias en que México ocupa los primeros lugares. Calderón ha demostrado junto con su equipo una pasmosa incapacidad que efectivamente, puede derivar en un problema mayúsculo.
Ya no digamos que sus promesas de campaña no se han cumplido, sino que ha ocurrido todo lo contrario, pues él, que se decía el presidente del empleo, no sólo ha conseguido una exigua creación de plazas de trabajo, sino que en su sexenio han sido miles de familias que han perdido sus trabajos. Los impuestos han aumentado, el impuesto a la tenencia vehicular no ha desaparecido y así podríamos continuar con la lista de tareas incumplidas.
Lo que Calderón no ha dejado de hacer, es atacar a sus enemigos ideológicos y prueba de ello es la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, cuyo sindicato de izquierda era contrario a Calderón y sus decisiones. De un plumazo, por decreto, Calderón borró del mapa a dicha compañía dejando sin trabajo a un importante número de empleados que de un día para otro se vieron en la calle. El argumento era que Luz y Fuerza era un ente plagado de corrupción, cosa que puede ser cierta y cuya dirigencia gozaba de privilegios que no van de acuerdo con la situación que prevalece en el país.
La pregunta es, si el señor Calderón quiere actuar con justicia al respecto de sindicatos liderados por mafias, esperamos que pronto haga algo al respecto con el sindicato de maestros, el SNTE, donde no es un secreto que la señora Elba Esther Gordillo ha ensanchado sus arcas a costa del trabajo y las cuotas de miles de profesores de la República Mexicana, la duda es si lo hará, pues la señora Gordillo fue decisiva para que Calderón se apuntalara en la Presidencia de México.
Quedan tres años para que Calderón concluya su mandato, habrá que ver si se decide a hacer las cosas bien o si por él México sigue dando tumbos.
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